
11 De Octubre De 2026
Hermanos y hermanas: hoy la Palabra de Dios nos abre el misterio de la invitación divina: una invitación no al peso, sino a la alegría; no al temor, sino a la confianza; no a la escasez, sino a la abundancia del corazón de Dios.

Isaías anuncia un banquete preparado por el mismo Señor, donde Él enjuga las lágrimas y vence para siempre la muerte. San Pablo habla desde un corazón que ha aprendido a confiar en Dios en toda circunstancia: en la pobreza y en la riqueza, en la fuerza y en la debilidad. Y Jesús nos presenta la parábola del banquete de bodas, recordándonos que la invitación de Dios es generosa y universal, pero pide de nosotros un corazón dispuesto a responder.
Que esta Eucaristía despierte en nosotros una gratitud más profunda por la llamada de Dios, un deseo renovado de caminar en sus caminos y una apertura humilde a la gracia que Él desea derramar en nuestra vida.
ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, fuente de esperanza, y que invitas a todos los hombres al banquete de tu reino, aquí estamos, ante ti, cada uno con sus inquietudes y esperanzas. Haz que, descubriendo y gustando tu amor, sepamos responder a él tanto con el corazón como con las obras. Por nuestro Señor Jesucristo. AMEN.
PRIMERA LECTURA: Is 25,6-10
El profeta Isaías nos regala una imagen esperanzadora: Dios mismo prepara un banquete para todos los pueblos. Un banquete donde se enjuga cada lágrima, donde la muerte ya no existe, donde la esperanza renace. No es otra cosa que una imagen del amor que Dios nos tiene y de lo que desea para nosotros.
SALMO RESPONSORIAL: Sal 23,2-3.5 y 6
R/ HABITARE EN LA CASA DEL SEÑOR POR AÑOS SIN TERMINO.
1. El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes pastos él me hace reposar,
a las aguas de descanso me conduce,
y reconforta mi alma.
R/
2. Por el camino del bueno me dirige,
por amor de su nombre.
Aunque pase por quebradas oscuras,
no temo ningún mal, porque tú estás conmigo
con tu vara y tu bastón, y al verlas voy sin miedo.
R/
3. La mesa has preparado para mí
frente a mis adversarios,
con aceites perfumas mi cabeza
y rellenas mi copa.
R/
4. Irán conmigo la dicha y tu favor
mientras dure mi vida,
mi mansión será la casa del Señor
por largos, largos días.
R/
SEGUNDA LECTURA: Flp 4,12-14.19-20
San Pablo habla desde la profunda experiencia de haber aprendido a confiar en Dios en todo. En la abundancia y en la necesidad, en la fuerza y en la debilidad, él descubre que Cristo es su verdadera riqueza. Es una invitación a vivir con un corazón libre y confiado en la providencia del Señor.
ALELUYA: Ef 1,17-18
Aleluya, aleluya. El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón, para conocer cuál es la esperanza a la que nos llama. Aleluya.
EVANGELIO SEGUN SAN MATEO: Mt 22,1-14
Jesús nos presenta la parábola del banquete de bodas: una invitación generosa, abierta a todos, pero que pide una respuesta sincera y un corazón preparado. Dios nos llama a participar en su alegría, a entrar en su Reino, a recibir la gracia que transforma nuestra vida.

