
25 De Octubre De 2026
Hermanos y hermanas: hoy la Palabra de Dios nos conduce al corazón de nuestra fe. Jesús nos recuerda que toda la ley y toda la historia de la salvación se sostienen sobre dos mandamientos simples y profundos: amar a Dios con todo el corazón y amar al prójimo como a uno mismo.

Estos no son pesos que cargar, sino invitaciones: invitaciones a vivir con un corazón que escucha, que ama y que refleja la ternura de Cristo.
En la primera lectura, el Señor llama a su pueblo a proteger al extranjero, a la viuda y al huérfano, a aquellos que llevan historias frágiles. San Pablo nos habla de los tesalonicenses, cuya fe se convirtió en ejemplo vivo para los demás. Y Jesús, en el Evangelio, nos revela que el amor es la medida de toda acción, el camino que nos acerca más a Dios.
Al comenzar esta Eucaristía, pidamos que nuestros corazones se abran, se ablanden y se renueven, para que podamos amar como Dios ama y ver en cada persona un don confiado a nuestro cuidado.
ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, que nos has enviado a tu Hijo Jesús, mostrándonos así tu amor sin límites, haz que, teniendo siempre presentes las enseñanzas de Cristo, podamos vivir una vida plena en amor a ti y a todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo.
AMÉN.
PRIMERA LECTURA: Ex 22,20-26
El Señor nos enseña que el amor no es solo sentimiento, sino justicia y compasión. En esta lectura del Éxodo, Dios se revela como defensor de los pobres, de los extranjeros, de las viudas y de los huérfanos. Escuchemos con atención esta palabra que nos invita a mirar con ternura a los más vulnerables y a hacer de nuestra fe una fuente de misericordia activa.
SALMO RESPONSORIAL: Sal 18
R/ YO TE AMO, SEÑOR, TÚ ERES MI FORTALEZA.
1. Yo te amo, Señor, mi fuerza.
El Señor es mi roca y mi fortaleza;
es mi libertador y es mi Dios.
R/
2. Es la roca que me da seguridad;
es mi escudo y me da la victoria.
Invoco al Señor que es digno de alabanzas,
y me veo libre de mis enemigos.
R/
3. ¡Viva el Señor! ¡Bendito sea mi Roca!
¡Ensalzado sea el Dios que me salva!
Tú que a tu rey das victoria tras victoria,
y sigues con tus favores a tu ungido.
R/
SEGUNDA LECTURA: 1 Ts 1,5-10
San Pablo recuerda a los cristianos de Tesalónica que su fe se ha convertido en testimonio para mucha gente. La Palabra que recibieron no fue solo palabra, sino fuerza del Espíritu que transformó sus vidas. También nosotros estamos llamados a ser signos visibles del Evangelio, para que otros puedan descubrir en nosotros la presencia del Dios vivo.
ALELUYA: Jn 14,23
Aleluya, aleluya.
Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él.
Aleluya.
EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: Mt 22,34-40
Amor. No hay ningún otro mandamiento fuera de este. Todo lo que hacemos: trabajar, estudiar, hablar, rezar, debe tener como fin amar a Dios y amar al prójimo.

