
30 De Agosto De 2026
Hoy, Jesús nos invita al corazón mismo del verdadero discipulado. Después de la valiente confesión de Pedro el domingo pasado, Jesús revela ahora una verdad más profunda: seguirlo es caminar por la senda del amor entregado, un amor que pasa por la Cruz y conduce a la plenitud de la vida. Este mensaje no es fácil; el mismo Pedro lucha con él, como también lo hacemos nosotros. Pero Jesús nos muestra que la Cruz no es una carga destinada a aplastarnos; es la puerta por la cual Dios transforma nuestra vida y renueva el mundo. Al comenzar esta celebración, abramos nuestro corazón al Señor que camina con nosotros en cada sacrificio, nos fortalece en cada prueba y nos conduce a la alegría de la resurrección.

ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, padre nuestro, que por medio de tu Hijo Jesús nos muestras el camino del que sigue tu voluntad, haz que los aquí reunidos encontremos esperanza en sus palabras y alegría caminando en la vida junto con él. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA: Jer 20:7-9
La primera lectura expresa la tensión que siente Jeremías entre sus deseos personales y la misión que Dios le ha encomendado. Quisiera abandonar, pero siente que la palabra que Dios le ha dirigido es como un fuego imposible de apagar que lo impulsa a seguir adelante.
SALMO RESPONSORIAL: Sal 63:2, 3-4, 5-6
R/ MI ALMA ESTÁ SEDIENTA DE TI, SEÑOR, DIOS MÍO.
1. Oh Dios, tú eres mi Dios, a ti te busco,
mi alma tiene sed de ti;
en pos de ti mi carne languidece
cual tierra seca, sedienta, sin agua.
R/
2. Por eso vine a verte en el santuario
para admirar tu gloria y tu poder.
Pues tu amor es mejor que la vida,
mis labios tu gloria cantarán.
R/
3. Quiero bendecirte mientras viva
y con las manos en alto invocar tu Nombre.
Mi alma está repleta, saciada y plena,
y te alaba mi boca con labios jubilosos.
R/
4. Pues tú fuiste un refugio para mí
y salto de gozo a la sombra de tus alas.
Mi alma se estrecha contra ti con fuerte abrazo
y tu diestra me toma de la mano.
R/
SEGUNDA LECTURA: Rm 12:1-2
El culto agradable que Dios quiere es el sacrificio de uno mismo. Dios nos pide que nos separemos del modo de pensar de este mundo y vivamos siempre buscando lo que le agrada.
ALELUYA: Ef 1:17-18
Aleluya, aleluya.
El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón, para conocer cuál es la esperanza a la que nos llama.
Aleluya.
EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: Mt 16:21-27
Llegar a ser discípulo de Jesús requiere tiempo. Hay que ir cambiando el corazón de a poco y aprender a ver la vida con la misma mirada con que la mira Jesús. Pedro es un buen ejemplo. A pesar de sus deseos de seguir a Jesús, seguía juzgando las situaciones de la vida con los valores de este mundo.