
23 De Agosto De 2026
Hoy, Jesús plantea a sus discípulos la pregunta más importante del Evangelio: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?». Esta no es solo una pregunta dirigida a Pedro; es una pregunta para cada creyente, para cada comunidad, para cada generación. Al reunirnos hoy, dejemos que esta misma pregunta resuene en nuestro corazón. Abrámonos a la gracia que nos ayuda a reconocer a Jesús con profundidad renovada y a seguirlo con una fidelidad más grande. Que esta Eucaristía fortalezca nuestra confesión de fe y renueve nuestra misión como piedras vivas de su Iglesia.

ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, que nos has enviado a tu Hijo Jesús como Salvador, fortalece la fe de los aquí reunidos, para que, alimentados con tu palabra, demos valientemente testimonio de Cristo. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA: Is 22:19-23
Sebná es uno de los mayordomos del palacio. Ha pecado de soberbia e Isaías, en nombre del Señor, le anuncia su destitución. Solamente puede servir a Dios quien pone su poder y sus talentos al servicio de los más pequeños.
SALMO RESPONSORIAL: Sal 138:1-2, 4, 5 y 7, 8
R/ SEÑOR, TU MISERICORDIA ES ETERNA, NO ABANDONES LA OBRA DE TUS MANOS.
1. Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
te cantaré en presencia de dioses extranjeros,
postrado hacia tu santo templo.
R/
2. Doy gracias a tu nombre por tu amor y fidelidad,
pues tu promesa ha superado a tu fama.
Cuando te invoqué, me escuchaste
y fortaleciste mi ánimo.
R/
3. El Señor está arriba, pero se fija en el sencillo,
y reconoce desde lejos al soberbio.
¡Señor, tu amor es eterno,
no abandones la obra de tus manos!
R/
SEGUNDA LECTURA: Rm 11:33-36
En las relaciones del hombre con Dios, es Dios el que tiene la iniciativa. Es Dios el que en su bondad decide ser amigo del hombre, guiarlo y colmarlo de bienes. Junto a San Pablo, alabemos a Dios por su infinita generosidad y sabiduría.
ALELUYA: Mt 16:18
Aleluya, aleluya.
Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y el poder del infierno no la derrotará.
Aleluya.
EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: Mt 16:13-20
Creer en Cristo es creer que es el salvador del mundo, el Mesías. Es creer que Jesús es aquel en quien encuentran respuesta todos los anhelos del corazón humano.
