Otras Lecturas

 

 

24 De Mayo De 2026

 

Hoy celebramos con alegría la venida del Espíritu Santo y el nacimiento de la Iglesia. Las lecturas nos revelan cómo el Espíritu infunde valor, sabiduría y unidad en aquellos que deciden seguir los pasos de Jesús. Los discípulos, que en un principio se hallaban temerosos, se transformaron en testigos audaces tras recibir el fuego del Consolador.

 
Este don divino no es una reliquia del pasado, sino una promesa viva para nosotros hoy. Pentecostés nos recuerda que el Espíritu de Dios actúa constantemente: nos guía en la incertidumbre, nos inspira en la oración y nos funde en un solo cuerpo en Cristo. Que esta fiesta sea, sobre todo, una invitación a caminar bajo su luz cada día de nuestra vida.

ORACION COLECTA

Oh Dios, que por el misterio de Pentecostés santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones, derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y no dejes de realizar hoy, en el corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA: Hch 2:1-11

El Espíritu Santo nos concede hablar un lenguaje que todos entienden: el lenguaje de la esperanza, del perdón, de la bondad.

SALMO RESPONSORIAL: Sal 104:1 y 24, 29-30, 31 y 34

R/ ENVÍA TU ESPÍRITU, SEÑOR,
Y REPUEBLA LA FAZ DE LA TIERRA. ALELUYA.

1. Bendice al Señor, alma mía:
¡Eres muy grande, oh Señor, mi Dios,
¡Señor, qué numerosas son tus obras!
Todas las has hecho con sabiduría,
de tus criaturas la tierra está repleta! R/

2. Si escondes tu cara, quedan anonadados, recoges su espíritu,
expiran y retornan a su polvo.
Si envías tu espíritu, son creados
y así renuevas la faz de la tierra. R/

3. ¡Que la gloria del Señor dure por siempre
y en sus obras el Señor se regocije!
¡Ojalá que le agrade mi poema,
yo, como sea, me alegro en el Señor. R/

SEGUNDA LECTURA: 1 Cor 12:3-7, 12-13

Todo cristiano sin excepción es poseedor de un carisma, es decir, de un don de Dios. La riqueza de la Iglesia, está en agradecer y hacer uso de todos y cada uno de los dones de sus miembros para el bien de los demás.

SECUENCIA

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
 
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
 
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
 
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
 
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

ALELUYA

Aleluya, aleluya.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor.
Aleluya, aleluya.

EVANGELIO SEGUN SAN JUAN: Jn 20:19-23

Tras la muerte de Jesús, los apóstoles se sienten incapaces para continuar la misión de Cristo en un mundo adverso y repleto de enemigos. Pero Jesús se les hace presente y sus temores se transforman en paz y confianza. También nosotros necesitamos darnos cuenta de que el Señor nos acompaña en la vida y el trabajo de cada día.

 

 

Iglesia San Ignacio