
1 De Febrero De 2026
Dios quiere que su pueblo no sea autosuficiente ni vanidoso, sino humilde y amante de la justicia. La felicidad que Dios concede no se halla en el poder y en las grandezas, sino en la alegría de vivir los valores perennes del Reino; sus caminos son la elección de los débiles del mundo para confundir a los sabios, poderosos y fuertes.
ORACIÓN COLECTA

Oh Dios y Padre nuestro, en este mundo en el que vivimos no hay día sin dolor. Concédenos, Señor, comprender, que, justamente en medio del sufrimiento destaca la fuerza de tu presencia salvadora.
Y llénanos con la alegría de tu reino a todos los que queremos hacer nuestra la buena noticia que Jesús proclamó en Galilea. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA: Sof 2: 3, 3: 12-13
El pueblo depositario de las Promesas, será un pueblo humilde y justo, precursor del pueblo de las Bienaventuranzas. Para el profeta Sofonías ser pobre es, por sobre todas las cosas, vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.
SALMO RESPONSORIAL: Sal 146: 1-2 y 10, 7, 8-9
R/ DICHOSOS LOS POBRES EN EL ESPÍRITU
PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS.
1. Canta, alma mía, elogios al Señor,
alabaré al Señor toda mi vida,
salmodiaré al Señor, mientras exista.
El reino del Señor dura por siempre,
tu Dios, Sión, ¡por todas las generaciones! R/
2. Él no cambia jamás su lealtad
y su justicia da a los oprimidos,
proporciona su pan a los hambrientos.
El Señor deja libres a los presos. R/
3. El Señor da la vista a los ciegos,
el Señor endereza a los encorvados,
el Señor ama a los justos;
da protección al forastero,
y reanima al huérfano y a la viuda,
mas desvía el camino de los malvados. R/
SEGUNDA LECTURA: 1 Co 1:26-31
Dios es el que salva; pero muchas veces en la historia de la humanidad ha elegido a los humildes y sencillos para encomendarles grandes tareas. Cuanto más pequeño es el hombre que cumple la misión, más evidente resultan la bondad y el poder de Dios.
ALELUYA: Mt 5: 12
Aleluya, aleluya.
Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Aleluya.
EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: Mt 5: 1-12
El modo con que Dios mira y valora la vida es muy distinto del nuestro. El cristiano aspira a hacer propia esa mirada y esos valores de Jesús tan distintos de los del mundo.