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Bautismo Del Señor

7 de enero de 2018

Entrada Y Salida Del Mundo Del Pecado

Esta expresión del título de esta homilía, la tomo del Padre de la Iglesia San Cirilo de Jerusalén (313-386) quien en una homilía dijo acerca del Bautismo de Jesús relacionado con el nuestro lo siguiente: “el bautismo es para Jesús la entrada en el mundo del pecado, y para nosotros el bautismo es la puerta de salida del mundo del pecado”...pero sea entrada o salida, nos encontramos juntos, Jesús y nosotros en la misma agua, que él purifica para lavarnos...hacernos hijos de Dios...

Podemos escuchar la misma voz de Dios Padre: “tú eres mi hijo amado”...Sí, una persona no se define por lo que hace, ni por lo que los otros piensan de ella, sino que se define “por el amor”: “somos amados por Dios”.
Hay una hermosa historia de:

“el agua que quería ser fuego”...

Estaba cansada de ser fría y correr hacia abajo. Quería ser roja y cálida como el fuego. Y escribió una carta a Dios pidiéndoselo:

“estoy cansada de ser transparente. Prefiero ser como la zarza ardiente”...
Y un día le vino la respuesta de Dios, que dejó caer un sobre rojo sobre el agua. Y dentro decía:

“Querida hija, parece que te has cansado de ser agua. Pero oye, tu abuela es la que me bautizó en el río Jordán y yo tenía destinada a caer sobre la cabeza de muchos nenes. Tú preparas el camino del fuego. Mi Espíritu como fuego no baja a nadie que no haya sido lavado antes por tí”.

Y el agua lo comprendió y dió gracias a Dios, muy contenta de ser agua. Dijo:

“Sí, Jesús, ¡seguiré siendo tu espejo, gracias!”

Pues a dar gracias con ella.
Jesús, bautizado, comprende su “Misión de ser “Siervo Sufriente”. Y la primera lectura del profeta Isaías 42, 1-4 describe su vocación: “Es dulce, no quiebra la caña cascada, no apaga los farolitos viejos: acoge a los ancianos, no grita, perdona a todos, su misión es de paz, de amor”.

 

El poeta indio Tagore (1861-1941) expresa muy bien lo de la “caña cascada, cuando canta:

“Yo era una caña cascada tirada en la tierra. ¡Tú pasaste a mi lado, me miraste, me cogiste en tus manos y me llenaste de música!...

Sí, Jesús, al tomarnos con nuestro bautismo, nos acoge, nos purifica, nos llena de música de gozo, de acción de gracias, de redención salvadora.

Termino con la poesía del toledano del siglo de oro: José de Valdivielso (1565-1638) titulada:
 

A LA ORILLA DEL JORDÁN


A la orilla del Jordán,
descalza el alma y los pies,
bajan buscando pureza
doce tribus de Israel.
Piensan que a la puerta está
el Mesías del Señor
y que para recibirlo
gran limpieza es menester.
Bajan hombres y mujeres,
pobres y ricos también,
y Juan sobre todos ellos
derrama el agua y la fe.
Mas ¿por qué se ha de lavar
el Autor de la limpieza?
Porque el bautismo hoy empieza,
y él lo quiere inaugurar.
 

j.v.c.

 

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