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Cuarto Domingo del Adviento (B)

24 de Diciembre de 2017

TEXTOS BIBLICOS PARA LA LITURGIA EUCARÍSTICA

María es modelo de la espera. Dios ha enviado muchos mensajeros para comunicar su presencia entre los hombres: envió a Natán a la casa de David, envió al arcángel Gabriel a María, y envió a Pablo. Que veamos en María el modelo de la espera, y que la imitemos en esta semana de adviento

ORACION
Oh Padre, Dios eterno, que, al enviarnos a tu Hijo, elegiste a María como madre del Salvador, te pedimos que nosotros, imitándole a ella, recibamos a Jesús con amor y alegría y vivamos siempre unidos a él. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén
 

PRIMERA LECTURA: 2 Sam 7:1-5, 8-12, 14, 16

David, agradecido porque Dios le ha consolidado en el trono desea hacer algo grande por El. Dios le recuerda, sin embargo, que no son las obras del hombre lo que han de salvar al mundo, sino el poder y la misericordia divinas. De este modo le promete enviar un rey-mesías, un Príncipe de la Paz y verdadero salvador de la humanidad.

SALMO RESPONSORIAL: Sal 89:21-22, 25 y 27, 29 y 35

R/ CANTARÉ ETERMANENTE EL AMOR DEL SEÑOR.

  1. El amor del Señor por siempre cantaré,
    Tu fidelidad proclamaré de siglo en siglo;
    Yo digo: tu favor es eterno
    Al hacer el cielo, pusiste en él tu fidelidad. R/
     
  2. Una alianza hiciste con tu preferido,
    Le juraste a David, tu servidor:
    “Establecí tu linaje para siempre,
    Asenté tu trono de siglo en siglo”. R/
     
  3. El podrá invocar: “¡Tú eres mi Padre,
    Mi Dios y la roca donde me refugio!”
    Para siempre mi amor le mantendré,
    Y seré fiel a mi alianza con él. R/

SEGUNDA LECTURA: Rm 16:25-27

El Evangelio es la respuesta al deseo de salvación de todos los seres humanos. En él se encuentra la palabra salvífica que Dios ha deseado dirigir a sus hijos desde los comienzos del mundo.

Aleluya Lc 1:38
Aleluya, aleluya.
Aquí está la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra. Aleluya

EVANGELIO SEGÚN LUCAS Lc 1:26-38

La anunciación del ángel a María es el comienzo de nuestra salvación. En esta se ven reflejados todos aquellos que alguna vez han aceptado la voluntad de Dios en sus vidas y se han transformado en discípulos del Señor. La confianza, el amor y la fe de María son las misma virtudes que necesitamos nosotros para traer al mundo la palabra salvadora de Dios.


24 de diciembre: DOMINGO 4 DE ADVIENTO
TEMA: LA VIRGEN DEL “SÍ”

Este último domingo de Adviento de Navidad, víspera de la Navidad del Señor, se centra en la figura de su madre María, a la que llamamos “la Virgen del Sí”, porque al ruego de Dios Padre por medio del arcángel S. Gabriel de que sea la madre de su Hijo encarnado, responde afirmativa y humildemente: “Hágase en mí según tu Palabra, he aquí la esclava del Señor”.
Nos muestra en esa respuesta del “sí”, cuatro cualidades que queremos aprender, a saber:

  • Su silencio luminoso más eficaz que cualquier palabra,
  • Su actitud de escucha,
  • Su extraordinaria capacidad de recibir,
  • Su sublime pasividad.

San Bernardo, en su libro “Alabanzas de la Virgen María 4, 11, dice lo siguiente:

“Escuchemos la respuesta de aquella que fue elegida para ser Madre de Dios sin perder su humildad: He aquí la esclava del Señor, que se haga en mí según tu palabra. Diciendo estas palabras, María expresa más bien su vivo deseo que no la realización de él, como quien tuviera alguna duda acerca de su cumplimiento. No obstante, nada nos impide ver en su hágase una “oración”. Porque Dios quiere que le pidamos incluso las cosas que él nos promete. Sin duda, esta es la razón de que empiece por prometernos muchas cosas que tiene decidido darnos: la promesa despierta nuestra piedad, y la oración nos hace merecedores de lo que gratuitamente recibimos.


La Virgen lo ha comprendido, ya que al don gratuito une el mérito de su oración: Que se haga en mí según tu palabra. Que la Palabra eterna haga en mí lo que dice tu palabra hoy. Que la palabra que desde el origen está junto a Dios se haga carne en mi carne según tu palabra. Que esta Palabra no sea solo perceptible a mis oídos sino visible a mis ojos, palpable a mis manos, que yo la pueda llevar en mis brazos. Que no sea una palabra escrita y muda, sino la Palabra encarnada y viviente; no por signos inertes trazados sobre un pergamino seco, sino una Palabra en forma humana, impresa y viva en mis entrañas. Después de hablar Dios muchas veces y de diversos modos antiguamente a nuestros mayores por medio de los profetas, Su palabra les fue dada a conocer. A proclamar y a practicar. En cuanto a mí, yo pido que se instale en mis entrañas. Llamo a la Palabra insuflada en mí en el silencio, encarnada en una persona, corporalmente unida a a mi carne. Que se encarne en mí para el mundo entero”.
Termino con la poesía de Bernardo Velado Graña (1922-2011), canónigo e hijo adoptivo de Astorga, titulada:

RUEGA POR NOSOTROS, MADRE DE LA IGLESIA

Virgen del Adviento
esperanza nuestra,
de Jesús la aurora,
del cielo la puerta.

Madre de los hombres
de la mar la estrella,
llévanos a Cristo,
danos tus promesas.

Eres, Virgen Madre,
la de gracia llena,
del Señor la esclava,
del mundo la reina.

Alza nuestros ojos
hacia tu belleza,
guía nuestros pasos
a la vida eterna. 

j.v.c.

 

 
 
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