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Domingo de Pentecostés

4 de junio de 2017

TEXTOS BIBLICOS PARA LA LITURGIA EUCARÍSTICA

El Espíritu que estuvo presente en el comienzo de la vida pública de Jesús está presente también en el comienzo misionero de la Iglesia; la acompaña con diversidad de dones y carisma, y ella , con su ayuda, se convierte en fuerza liberadora.

PRIMERA LECTURA: Hch 2:1-11

Es Espíritu Santo nos concede hablar un lenguaje que todos entienden; el lenguaje de la esperanza, del perdón, de la bondad.

SALMO RESPONSORIAL: Sal. 104: 1y24, 29-30, 31y34

R/ ENVIA TU ESPIRITU, SEÑOR, Y REPUEBLA LA FAZ DE LA TIERRA, ALELUYA.

  1. Bendice al Señor, alma mía:
    ¡Eres muy grande, Oh Señor, mi Dios,!
    ¡Señor, qué numerosas son tus obras!
    Todas las has hecho con sabiduría,
    De tus criaturas la tierra está repleta. R/
     
  2. Si escondes tu cara, quedan anonadados,
    Recoges su espíritu, expiran y retorna s su polvo.
    Si envías tu espíritu, son creados
    Y así renuevas la faz de la tierra. R/
     
  3. ¡Que la gloria del Señor dure por siempre
    Y en sus obras el Señor se regocije!
    ¡Ojalá que le agrade mi poema,
    Yo, como sea, me alegro en el Señor! R/


SEGUNDA LECTURA: 1 Co 12:3-7, 12-13

Todo cristiano sin excepción es poseedor de un carisma, es decir, de un don de Dios. La riqueza de la Iglesia, está en agradecer y hacer uso de todos y cada uno de los dones de sus miembros para el bien de los demás.


Aleluya

Aleluya, aleluya.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Aleluya

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO Jn 20:19-23

Tras la muerte de Jesús, los apóstoles se sienten incapaces para continuar la misión de Cristo en un mundo adverso y repleto de enemigos. Pero Jesús se les hace presente y sus temores se transforman en paz y confianza. También nosotros necesitamos darnos cuenta de que el Señor nos acompaña en la vida y el trabajo de cada día.


FIESTA DE PENTECOSTÉS

TEMA: VIVIR A DIOS DESDE DENTRO

Celebramos este domingo la festividad de Pentecostés: la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles junto con María, la Madre de la Iglesia, la bajada del Espíritu como alma de la Iglesia. Y de todos lo símbolos que en la Biblia encontramos sobre el Espíritu Santo: “paloma” (que nos habla de su amor y paz), “viento” (con su fuerza), “agua” (que quita la sed de aguas terrenas), “nube” (protectora), “fuego” (ardor purificador), me quedo con este último. ¿Por qué?
Hay una anécdota que lo explica. Preguntaron al taumaturgo francés Cocteau lo siguiente: “Si se declarara un incendio en el Museo del Louvre, ¿Cuál es el cuadro que Usted intentaría salvar a toda costa?”...Y él respondió: “Salvaría al fuego”...


Parece una paradoja, pero es así. Quiere decir que salvaría al fuego de la inspiración que inspiró todas sus obras magníficas. Sin esa llama inspiradora, ya no habría más pintores ni pinturas ilustres. La inspiración imaginadora y creadora de vida es lo más importante a salvar.


Necesitamos ser bautizados con fuego. Que el Espíritu Santo nos encienda una pasión por dentro, que no seamos chimeneas apagadas, que tengamos pasión de amor a Dios y al prójimo, que las llamas de los siete dones y frutos del Espíritu Santo nos iluminen, quemen, inflamen, calienten por dentro.


Como decía S. Juan de la Cruz: “somos maderos húmedos puestos al fuego...Primero echamos humo, fealdad, olores...pero poco a poco nos ponemos rojos, nos volvemos fuego transparente. Esa es la labor del Espíritu Santo: darnos vida por dentro, sabiduría para los dirigentes, consejo y entendimiento para los gobernantes, fortaleza para los enfermos, piedad para las familias, paz para las naciones, paciencia para los que sufren, gozo y alegría para los jóvenes...Cada día repitamos la oración: ¡Oh, Espíritu Santo, amor del Padre y del Hijo, inspírame siempre: lo que debo pensar, lo que debo decir, cómo debo decirlo, lo que debo callar, lo que debo escribir, cómo debo orar...Para procurar vuestra Gloria, el bien de las almas y mi propia santificación. Espíritu Santo, ilumina mi entendimiento y fortifica mi voluntad. Dame el balance divino en mi vida.
Quiero terminar con la poesía de Juan B. Sorozábal:

EN LA FIESTA DE PENTECOSTÉS


Ven, Espíritu Santo enamorado,
visita de tus siervos las potencias,
llena de tus divinas influencias
y de gracia las almas que has criado.


Tú eres nuestro abogado y fiel consuelo,
don de Dios soberano y excelente,
caridad, fuego hermoso, viva fuente,
y espiritual unción toda del cielo.


Tú que con siete dones resplandeces,
de la diestra del Padre poderoso
eres dedo, promesa, don gracioso,
que las lenguas de voces enriqueces.


Enciende tu luz bella en los sentidos.
infunde al corazón tu amor ardiente,
con virtud roborando permanente
los desmayos del cuerpo padecidos.


Ahuyenta al enemigo más perverso,
danos pronto la paz firme y constante,
siendo nuestro adalid, yendo adelante,
evitemos así todo lo adverso.


Concédenos que al Padre conozcamos
por tí, y al Hijo amado confesemos,
y a tí, Espíritu de ambos, veneremos,
y en todo tiempo firmes te creamos.
Sea gloria a Dios Padre omnipotente,
al Hijo soberano que glorioso
resucitó triunfante y victorioso,
y al Espíritu Santo eternamente.

j.v.c. 

 
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