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Primer Domingo De Adviento (A)

 

27 de Noviembre de 2016

TEXTOS BÍBLICOS PARA LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA

Vigilancia como espera y como construcción de un mundo como Dios quiere. El profeta no espera la salvación de los hombres: invita al pueblo a que camine a la luz del Señor (1ª. Lect.) para preparar la venida del Señor (Ev.) Quien camina por este camino está llamado a una vida bajo un prisma nuevo (2ª. Lect.).

PRIMERA LECTURA: Is 2: 1-5

Al comienzo del Adviento, la Iglesia, como Isaías, nos invita a ver la vida con esperanza: algún día se hará realidad el deseo de justicia, de paz y de amor que Dios ha sembrado en el corazón humano.

 

SALMO RESPONSORIAL: Sal 122: 1-4, 6-7, 8-9

R/ QUE ALEGRÍA CUANDO ME DIJERON: “VAMOS A LA CASA DEL SEÑOR” 

  1. Me puse alegre cuando me dijeron: “Vamos a la casa del Señor!”
    Ahora nuestros pasos se detienen delante de tus puertas, Jerusalén. R/
     
     
  2. Jerusalén, edificada cual ciudad en que todo se funde en la unidad,
    Allá suben las tribus, las tribus del Señor. R/
     
     
  3. Para Jerusalén pidan la paz: “¡Que vivan tranquilos los que te aman! 
    ¡Que la paz guarde tus muros y haya seguridad en tus palacios!” R/
     
     
  4. Por mis hermanos y por mis amigos quiero decir: “¡La paz esté contigo
    Por la casa del Señor nuestro Dios. Pido para ti la felicidad. R/
     

 

SEGUNDA LECTURA: Rm 13: 11-14

La salvación está cerca de nosotros si es que realmente la deseamos. El Adviento es una llamada a estar alerta, a caminar por la senda del Reino. Pablo lo dice: es hora de espabilarse, de revestirse de las virtudes de Cristo: de ¡ser cristianos, de vivir según las obras de la luz!

 

ALELUYA: Sal 85:8

Aleluya, aleluya. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. Aleluya.

 

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO Mt 24: 37-44

Estar alerta es condición necesaria para el triunfo en la vida. Lo es también para alcanzar la vida eterna. Estar alerta significa fidelidad a la voluntad de Dios y servicio generoso a los hombres. Y en Adviento estar alerta significa especialmente interpretar los hechos cotidianos desde la perspectiva de la fe.

 

 

 

 

 

REFLEXIONES DEL PAPA FRANCISCO

 

Tomadas de la Homilía que pronunció el primer domingo de Adviento de 2013

En la primera lectura, hemos escuchado que el profeta Isaías nos habla de un camino, y dice que al final de los días, al final del camino, el monte del Templo del Señor estará firme en la cima de los montes. Y esto, para decirnos que nuestra vida es un camino: debemos ir por este camino, para llegar al monte del Señor, al encuentro con Jesús. La cosa más importante que le puede suceder a una persona es encontrar a Jesús que nos ama, que nos ha salvado, que ha dado su vida por nosotros. Y nosotros caminamos para encontrar a Jesús.

Podemos preguntarnos: ¿Cuándo encuentro a Jesús? ¿Sólo al final de la vida? ¡No, no! Lo encontramos todos los días. ¿Pero cómo? Toda la vida es un encuentro con Jesús: en la oración, cuando vamos a misa, cuando realizamos buenas obras, cuando visitamos a los enfermos, cuando ayudamos a un pobre, cuando pensamos en los demás, cuando no somos egoístas, cuando somos amables... en estas cosas encontramos siempre a Jesús. Y el camino de la vida es precisamente este: caminar para encontrar a Jesús.

Al final, y siempre. Un camino donde no encontramos a Jesús, no es un camino cristiano. Es propio del cristiano encontrar siempre a Jesús, mirarle, dejarse mirar por Él, porque Jesús nos mira con amor, nos ama mucho, nos quiere mucho y nos mira siempre. Encontrar a Jesús es también dejarte mirar por Él.

Porque tú sabes que las personas a las que Jesús mayormente buscaba eran los más pecadores; y le reñían por esto, y la gente —las personas que se creían justas— decía: pero éste, éste no es un verdadero profeta, ¡mira la buena compañía que tiene! Estaba con los pecadores... Y Él decía: He venido por quienes tienen necesidad de salud, necesidad de curación, y Jesús cura nuestros pecados. En el camino, nosotros —todos pecadores, todos, todos somos pecadores— incluso cuando nos equivocamos, cuando cometemos un pecado, cuando pecamos, Jesús viene y nos perdona. Este perdón que recibimos en la Confesión es un encuentro con Jesús. Siempre encontramos a Jesús.

Y así vamos por la vida, como dice el profeta, al monte, hasta el día que tendrá lugar el encuentro definitivo, cuando contemplemos esa mirada tan bella de Jesús, tan hermosa. Ésta es la vida cristiana: caminar, seguir adelante, unidos como hermanos, queriéndose uno a otro.

Encontrar a Jesús. ¿Estáis de acuerdo? ¿Queréis encontrar a Jesús en vuestra vida? ¿Sí? Esto es importante en la vida cristiana. Vosotros, hoy, con el sello del Espíritu Santo, tendréis más fuerza para este camino, para encontrar a Jesús. ¡Sed valientes, no tengáis miedo! La vida es este camino. Y el regalo más hermoso es encontrar a Jesús. ¡Adelante, ánimo!

 
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