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Sexto Domingo Del Tiempo Ordinario(B)

 

14 de Febrero de 2021

CITAS BIBLICAS PARA LA LITURGIA

La lepra era una de las causas de marginación para la convivencia humana. Pero Cristo cura al leproso para integrarle en la comunidad. Pablo, que sigue este ejemplo de Jesús, nos exhorta a seguirle buscando siempre el bien de los demás.

 

 

ORACIÓN

Oh Dios, fuente de la salvación, que mostraste al mundo tu amor mediante la palabra y vida de tu Hijo Jesús, inclina tu oído a la voz de quienes buscan la salvación en medio de las penas y el dolor, y una vez más tiéndeles compasivo tu mano cariñosa. Por Jesucristo Nuestro Señor.

 

PRIMERA LECTURA: Gén 3:16-19

La dureza del Antiguo Testamento con respecto a los enfermos de lepra nos ayuda a entender mejor la misericordia de Jesús para con los enfermos y la necesidad que tenemos de luchar contra todo tipo de discriminación en la sociedad.

 

SALMO RESPONSORIAL: Sal (32) 31:5,10-11

 

  1. Dichoso el que está absuelto de su culpa,
    a quien le han sepultado su pecado;
    dichoso el hombre a quien el Señor
    no le apunta el delito. R/
     
  2. Había pecado, lo reconocí,
    no te encubrí mi delito;
    propuse: “Confesaré al Señor mi culpa”,
    y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/
     
  3. Alegraos, justos, con el Señor,
    aclamadlo, los de corazón sincero. R/

 

SEGUNDA LECTURA: 1 Co 10:31~ 11:1

En todo lo que hacemos en nuestra vida debemos tener en cuenta a los demás. Pensar si lo que hacemos ayuda a los demás o los perjudica. El cristiano, a ejemplo de Cristo, no vive para sí, sino para ayudar y salvar a los que lo rodean.

 

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO: Lc 7:16

Aleluya, aleluya.

El leproso dijo a Jesús: “Si quieres, puedes sanarme”. Lleno de compasión, Jesús extendió la mano, lo tocó y dijo: “Quiero, quédate sano”. Aleluya, aleluya.

 

 

EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS: Mc 1:40-45

La actitud de Cristo ante la gente despreciada nos muestra su piedad ante el dolor, y su deseo de que nadie se quede fuera de la comunidad del Reino.

Ayudar a Jesús a curar a los que están heridos y acercarlos de nuevo a la comunidad es nuestro trabajo de cristianos.

 

TEMA: “JESÚS SIGUE CURANDO”

El relato de San Marcos es todo un mensaje teológico. Jesús no se define ni se revela a través de definiciones y descripciones de su personalidad, sino, sobre todo, a través de los signos y los gestos salvadores que realiza. Éstos dicen más que las palabras abstractas.

Este pasaje Evangélico pone de manifiesto la actitud de Jesús: “Sintió lástima”, se compadeció (Padeció con). Jesús asume el dolor de los demás, hace suyas las tristezas y las alegrías de los demás. Jesús al hacer el bien no es seco, adusto; no interviene por simple imperativo del deber, sino por sensibilidad. Jesús actúa movido por el amor a la persona, reflejando en su ser y en su actuar la ternura del Padre. Sus milagros no son una demostración de su poder sino de su amor.

Jesús no hace ascos de ninguna miseria, nos ama por encima de todo, no necesita que seamos santos para acercarse a nosotros y librarnos de nuestras lepras. Por ello, la compasión de Jesús , también hacia nosotros , nos ha de interpelar individual y comunitariamente. ¿En qué medida somos iconos de Cristo , buen samaritano? ¿Nos solidarizamos con los que sufren?.

“El leproso se le acerco”, a pesar de la prohibición legal, porque Jesús se lo permite. Además, Jesús toca al leposo, infringiendo una ley que prohíbe terminantemente tocar al “impuro”, sobre todo si es un leproso. Quiere dejar patente la relatividad de las leyes, que han de estar siempre condicionadas por el bien de las personas. Para Jesús la ley suprema es el bien del hombre. Por ello derriba barreras, anula segregaciones (Ef 2,14).

La sociedad, el hombre mundano, margina o pasa de largo ante quienes no le resultan gratificantes o beneficiosos. El cristiano “ se acerca” ¿Atravieso barreras, derribo muros sociales, o me dejo llevar por la rutina, la indiferencia? ¿Busco el encuentro con los marginados y la solidaridad con ellos?.

La curación del leproso hay que interpretarla como un signo más de la compasión y del poder liberador de Jesús. Lo verdaderamente consolador es que Jesús se compadece de todos. Él quiere vernos rehabilitados, llenos de vida y capaces de comunicar vida a los demás.

Jesús encarga severamente al curado : “No se lo digas a nadie”. No hace milagros para la publicidad, sino para integrar en la sociedad a los marginados.

El curado siente una alegría incontenible; por eso, a pesar de la prohibición, pregona el hecho “Con grandes ponderaciones”.

Quien ha tenido un encuentro fascinante y liberador con Cristo, no puede callar; siente necesidad de proclamar su experiencia, de proclamar las maravillas que el señor ha obrado en mi.

 

“Jesús habla hoy, el Evangelio de cada día” por Atilano Alaiz Prieto.


 

 

 

 
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