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Segundo Domingo De Adviento (B)

 

6 de Diciembre de 2020

TEXTOS BIBLICOS PARA LA LITURGIA

La voz del Señor se deja oír tras el destierro llamando al retorno a la patria. Pedro nos dice que, sin impaciencias, pero con seguridad, también nos llegará la “tierra nueva”. Y el Bautista, voz que grita en el desierto, nos da la “Buena nueva” de que el Señor está cerca y pide que preparemos su camino.

 

ORACION

Oh Dios, padre nuestro, lleno de amor y misericordia que preparas el camino de la salvación para este mundo atormentado y afligido, te pedimos que derrames con abundancia tu Espíritu sobre los aquí reunidos, para que, volviendo nuestro corazón hacia ti, podamos caminar juntamente con Cristo. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA: Is 40:1-5,9-11

La salvación de Dios está siempre a la puerta de nuestras vidas. Las palabras del profeta Isaías son una invitación a abrir el corazón al Señor y dejarnos conducir por El a la tierra prometida.

 

SALMO RESPONSORIAL: Sal 85:9,10-11, 12,13y114

R/ Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Quiero escuchar lo que dice el Señor,
pues Dios habla de paz a su pueblo y a sus servidores.
Cerca está su salvación de los que le temen
y habitará su Gloria en nuestra tierra. R/

La Gracia y la Verdad se han encontrado
la Justicia y la Verdad se han encontrado,
de la tierra está brotando la verdad,
y del cielo se asoma la justicia. R/

El Señor mismo dará la felicidad,
y dará sus frutos nuestra tierra.
La rectitud andará delante de él,
la paz irá siguiendo sus pisadas. R/

 

SEGUNDA LECTURA: 2P 3:8-14

Es inútil preocuparse por el futuro. Solo Dios sabe cuándo y cómo va a acabar la historia humana. Sólo una cosa es segura y eso nos basta: el Señor nunca nos dejará de su mano, el Señor ha de cumplir su promesa y regalarnos “un cielo nuevo y una tierra nueva”.

 

ACLAMACION DEL EVANGELIO: Lc 3:4,6

Aleluya, aleluya. Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos. Todos los hombres verán la salvación de Dios. Aleluya.

 

EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS: Mc 1:1-8

Al igual que San Juan Bautista nosotros también vivimos para dar testimonio de Jesús, el salvador de todos los hombres. Nuestra misión y responsabilidad como cristianos es conducir a la gente que nos rodea a encontrarse con el Señor.

 

Tema: “Esperando Buenas Noticias”


En la liturgia de este domingo las “buenas noticias” se resumen en tres palabras: consolación, paciencia, principio.

  1. La buena noticia de la consolación.
    “Consolad, consolad a mi pueblo”, dice Isaías: el profeta de la esperanza, porque se hace portador de la consolación.
    También nosotros hoy día tenemos necesidad de consolación. El desconsuelo, el sentido de impotencia ante la pandemia mundial del corona virus, nos debilitan, entristecen, rompen nuestra capacidad de resistir. En sentido bíblico, consolar es algo más que aliviar un dolor. Significa, más bien, rehabilitar, reconstruir en la fe, fortificar, consolidar los cimientos. Es imposible vivir en la tierra sin consolación. Sería algo inhumano. Consolación es una presencia que nos libera de nuestro aislamiento, viene a suscitar en nuestro vacío y en nuestro cansancio la fuerza de Dios. Tenemos necesidad, sobre todo, de una palabra de consolación que nos libere de nuestras innumerables esclavitudes de la propaganda, de la publicidad.
     
  2. La buena noticia de la paciencia.
    En la segunda lectura, Pedro nos hace descubrir la interminable paciencia de Dios.
    Nos concede pacientemente el tiempo de la conversión: “Lo que ocurre es que tiene mucha paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan” ...
    La paciencia de Dios no introduce un vacío, una espera inerte, sino que constituye una provocación. Se insta al hombre a que haga algo que justifique la prórroga concedida.
     
  3. La buena noticia del principio posible.
    “Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”...Marcos está convencido de que el mensaje contiene en sí motivos para ser aceptado, ha tenido como principio la predicación de Juan el Bautista: “una voz grita en el desierto: Preparadle el camino al Señor, allanad sus senderos” ...que los montes y colinas que se deben abajar son nuestro orgullo y prepotencia. Y que los abajados, humildes e impotentes suban, se allanen, a fin de preparar la venida de nuestro Salvador, que es tolerante y humilde de corazón.

    Del mismo modo debemos preparar la venida del Señor, esperarlo con alegría. Juan el Bautista afirma: “Yo os bautizo con agua, él os bautizará con Espíritu Santo”. El Salvador que esperamos es un salvador poderoso, capaz de transformar toda nuestra vida con la fuerza del Espíritu Santo, con la fuerza del amor. El Espíritu Santo derrama, efectivamente en nuestros corazones el amor de Dios, y lo derramará cada vez más. 

 

Termino con la poesía del capuchino español nacido en la Rioja en 1936 pero residente en Méjico: Rufino Grández, titulada:


Profeta de soledades

Profeta de soledades,
labio hiciste de tus iras,
para fustigar sus mentiras
y para gritar verdades.
Desde el vientre escogido,
fuiste tú el pregonero,
para anunciar al mundo
la presencia del Verbo.
El desierto encendido
fue tu ardiente maestro,
para allanar montañas
y encender los senderos.
Cuerpo de duro roble,
alma azul de silencio;
miel silvestre de rocas
y un jubón de camello.
No fuiste, Juan, la caña
tronchada por el viento;
sí la palabra ardiente
tu palabra de acero.
En el Jordán lavaste
al más puro Cordero,
que apacienta entre lirios
y duerme en los almendros.
En tu figura hirsuta
se esperanzó tu pueblo:
para una raza nueva
abriste cielos nuevos.
Sacudiste el azote
ante el poder soberbio;
y ante el Sol que nacía,
se apagó tu lucero.
Por fin, en un banquete
y en el placer de un ebrio,
el vino de tu sangre
santificó el desierto.
Profeta de soledades,
labio hiciste de tus iras,
para fustigar mentiras
y para gritar verdades.

j.v.c. 

 

 

 

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