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A partir del 21 de Junio y hasta nuevo aviso, todos aquellos que deseen participar en la misa dominical, deben inscribirse cada semana:

Por favor lean las INDICACIONES para tal efecto, publicadas en la página Web 

Quinto Domingo De Pascua

 

10 de MAYO de 2020

TEXTOS BIBLICOS PARA LA LITURGIA EUCARÍSTICA

La liturgia de hoy pasa del Cristo resucitado a la Iglesia. Ella es el nuevo templo de Dios en el que existen muchas mansiones y diversos ministerios y cuya piedra angular siempre es Cristo que es para todos el camino y la manifestación del Padre.

 

ORACION

Oh Dios, padre compasivo y misericordioso, que, resucitando a tu Hijo Jesús, nos mostraste el camino de la vida eterna. Te pedimos que, aun en medio del peligro y de la inseguridad, nuestro corazón esté siempre dirigido a ti. Amen

 

PRIMERA LECTURA: Hch 6:1-7

A medida que el número de cristianos va creciendo surgen problemas en la iglesia primitiva. La guía del Espíritu Santo y la autoridad de los apóstoles son los instrumentos con que cuenta la iglesia para resolver los conflictos y discernir la voluntad de Dios en cada situación.

 

SALMO RESPONSORIAL: Sal 33:4-5,6 y 11, 20-21

R/ QUE TU MISERICORDIA, SEÑOR, VENGA SOBRE NOSOTROS, ALELUYA

 

  1. Aclamad, justos, al Señor,

    que merece la alabanza de los buenos.

    Dad gracias al Señor con la cítara,

    tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R/.

     
  2. La palabra del Señor es sincera,

    y todas sus acciones son leales;

    él ama la justicia y el derecho,

    y su misericordia llena la tierra. R/.

     
  3. Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,

    en los que esperan en su misericordia,

    para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

 

SEGUNDA LECTURA: 1P 2:4-9

La comunidad eclesial debe ser el templo de Dios. El lugar en el que todos los hombres puedan encontrarse con Jesús y en el que puedan experimentar los mismos valores y el nuevo modo de vida que Jesús vino a traer al mundo.

 

ACLAMACION DEL EVANGELIO Jn 14:6

Aleluya, aleluya. Yo soy el camino y la verdad y la vida – dice el Señor -. Nadie va al Padre, sino por mí. Aleluya

 

EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS JUAN Jn 14:1-12

Cristo es el camino para que el hombre se acerque a Dios. Contemplar a Cristo es la oración y percibir sus obras en la vida de todos los días son el mejor modo de conocer a Dios y vivir junto a El.

 

 

TEMA: “NO PERDAIS LA CALMA”

 

Una de las características de la Iglesia actual y de nuestra sociedad es la inquietud creada por la pandemia universal. Estamos lejos de la tranquilidad, de la paz. Ante la situación de malestar, Jesús nos repite la consigna que dio a los discípulos: “¡No perdáis la calma!”

El primer motivo que nos da Jesús para recuperar la es sacar brillo a la fe en Dios. Y es que, a pesar del silencio de Dios ante las voces de la indiferencia y el ateísmo, nada escapa a la providencia de sus manos. “Nada te turbe, nada te espante; quien a Dios tiene, nada le falta: sólo Dios basta”.

El segundo motivo de paz en medio del temor debido a la pandemia es la fe en Jesús: “Creed también en mí”. Y es que a pesar de haber muerto en la cruz; Cristo ha resucitado “y ya no muere más: la muerte ya no tiene dominio sobre Él”. Es el viviente eterno. Y es que, a pesar de la ignorancia y la oposición, Jesús sigue siendo el personaje cimero de la historia, “la Piedra angular” de la Iglesia y de la humanidad, como dice S. Pedro en la segunda lectura de la liturgia de este domingo. “El mismo ayer, hoy y para siempre”.

El tercer motivo para la paz es nuestra vocación temporal. Estamos programados por Dios, para luchar contra los virus y para la santificación de la sociedad. Como nos recuerda también San Pedro en su carta de hoy:

También vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado para ofrecer sacrificios espirituales”.

Paz, porque estamos llamados a ser “alma del mundo”.

En una sociedad tan secularizada, los cristianos tenemos la bella misión de consagrar el mundo.

El cuarto motivo de la fe cristiana para engendrar la paz es nuestra vocación al cielo. Nuestro destino final no es la tristeza de la muerte, sino la felicidad de la vida eterna. Jesús nos asegura en su discurso de hoy: “En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones”. Nuestra meta es la casa solariega del cielo, donde Dios nos tiene preparada una estancia confortable. Por eso, ante los sinsabores de este tiempo, que nos calme y nos colme la esperanza de la eternidad.

Jesús nos asegura: “Os llevaré conmigo, para que donde yo estoy estéis también vosotros”. Ante esta promesa de acompañar a Jesús eternamente, San Agustín nos enseña a exclamar gozosos, “¡Estaremos siempre con el Señor!” Y junto a Cristo, con su Madre y nuestra madre, María, y los santos de todos los tiempos y lugares.

El quinto motivo de la fe cristiana para excitar la paz es la contemplación eterna de Dios. Felipe le pidió a Jesús: “Muéstranos al Padre, y nos basta”. Y Jesús nos asegura: “Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Por tanto, si tan arrebatadora fue la figura de Jesús, a lo largo de su estancia temporal en la tierra, así de atractivo es el Padre en la casa eterna del cielo.

Jesús nos ofrece los medios para vivir nuestra vocación en el tiempo y llegar a la eternidad feliz. Jesús mismo se presenta como el verdadero camino y vital: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Jesús, además de ser Meta, como Dios igual al Padre, es ruta para ir a El. Y es Verdad con su mensaje evangélico. Y es Vida con sus obras ejemplares de justicia servicio y amor.

No caigamos en la tentación de la inquietud, fijándonos en “lo mal que está todo”. Fomentemos la calma que nos da nuestra vocación temporal y nuestro destino eterno. Así, disfrutaremos de paz en la tierra y gozaremos la dicha del cielo.

 

Como dice el poeta navarro Florentino Ulibarri en su poema:

El camino

Aunque esté lleno de barres y piedras
y tenga infinidad de curvas,
aunque vaya por colinas de valles
y sean frecuentes las pendientes,
aunque sea estrecho y sin césped,
unas veces polvoriento,
otras, lleno de barrizales,
voy por él
siguiendo tus huellas,
soñando utopías,
buscando sombras,
anhelando metas,
disfrutando la experiencia.
Y Tú, que vas por delante,
te me revelas y ofreces cada día
como camino, verdad y vida

j.v.c.
 

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