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Tercer Domingo del Tiempo Ordinario

21 de enero de 2018

TEXTOS BIBLICOS PARA LA LITURGIA EUCARÍSTICA

El profeta llama a la conversión en la ciudad de Ninive. Jesús mismo lo hace en el comienzo de su misión. Conversión que lleva consigo el abandonar las obras del pecado, dejar de pensar como el mundo y ser portadores de alegría en la vocación a la que cada uno ha sido llamado en su vida.

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, ayúdanos a llevar una vida según tu voluntad, para que podamos dar en abundancia frutos de buenas obras en nombre de tu Hijo predilecto. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

PRIMERA LECTURA: Jon 3:1-5,10

Dios siempre busca la conversión y la salvación de sus hijos. A veces pronuncia palabras amenazadoras, a veces palabras de consuelo, pero el objetivo siempre es el mismo: que sus hijos dejen de ser esclavos del pecado y comiencen a vivir como hijos de Dios.

SALMO RESPONSORIAL: Sal 25:4-5, 8-9, 10 y 14

R/ SEÑOR, INSTRUYEME EN TUS SENDAS.

  1. Señor, muéstrame tus caminos
    Y enséñame tus sendas.
    Guíame en tu verdad,
    Enséñame tú, que eres mi Dios y Salvador. R/
     
  2. Señor, no olvides que eres compasivo
    Y bondadoso desde toda la eternidad.
    Señor, acuérdate de mí según tu misericordia. R/
     
  3. El Señor es bueno y recto;
    Por eso muestra el camino a los extraviados.
    Dirige a los humildes en la justicia
    Y enseña a los pobres el camino. R/

SEGUNDA LECTURA: 1 Co 7:29-31

San Pablo invita a los cristianos de Corinto a vivir sin olvidarse de lo más importante. Ninguna cosa que hagamos en el mundo debe distraernos del objetivo de amar a Dios y buscar vivir siempre a su lado.

Aleluya Mc 1:15

Aleluya, aleluya.
Está cerca el Reino de Dios; creed la Buena Noticia. Aleluya

EVANGELIO SEGÚN MATEO Mc 1:14-20

Los discípulos siguen la llamada de Jesús que pasa junto al lago y se convierten de simples pescadores, en pescadores de hombres. También nosotros estamos llamados a poner nuestra vida al servicio de Dios y de los demás. Con esta lectura pidámosle al Señor luz para saber cuál es nuestra vocación y fuerza para seguirla.


21 de enero: Tercero del Tiempo Ordinario
TEMA: DEJARSE HACER

Este domingo se centra en la vocación de los cuatro primeros discípulos de Jesús: dos pares de hermanos: Pedro y Andrés por un lado, y Santiago y Juan por el otro. Todos ellos son atraídos por la mirada de Jesús. Una mirada que escoge, que encandila al que la recibe, que lo saca fuera de la gente.


Y la respuesta a esa iniciativa del Señor se desdobla en cuatro momentos:

fe, desprendimiento, seguimiento, dejarse hacer.

Fe. El discípulo se fía de Jesús que lo llama, responde y acepta la aventura y riesgos que comporta. Sin miedos...

Desprendimiento. Dejan la barca, las redes, la familia...Respuesta que equivale a una separación, a una renuncia.

Seguimiento. Detrás de Jesús, sobre sus huellas en la tierra, para aprender a vivir la “práctica” de Jesús.

Dejarse hacer. Jesús dice que “os haré pescadores de hombres”...¿Qué significa eso? Lo aprenderán ejercitándolo...”En movimiento”...

Y estas cuatro cualidades se aplican a todos los cristianos que somos nosotros.

Santa Teresa Benedicta de la Cruz o antes de hacerse Carmelita: Edith Stein (1891-1942), mártir en Auschwitz, escribió:

 

Dejando a su padre en la barca, marcharon con él"

 

Quien se deja conducir como un niño por el camino de la obediencia alcanzará el reino de los cielos prometido a los que se hacen como ellos. La obediencia condujo a la mujer de estirpe real desde la casa de David a la humilde casita del pobre carpintero de Nazaret. Él mismo condujo a las dos personas más santas fuera del seguro cerco de este modesto hogar para llevarlas por caminos campestres, y en el establo de Belén colocó al Hijo de Dios en un pesebre.

En la pobreza elegida libremente, el Salvador y su Madre recorrieron los caminos de Judea y Galilea viviendo de las limosnas de los creyentes. Desnudo y sin nada colgaba el Señor en la cruz, y dejó el cuidado de su Madre en manos del discípulo amado. Por eso él exige la pobreza a los que quieren seguirlo. El corazón del hombre tiene que estar libre de toda atadura a los bienes terrenales, de la preocupación por ellos, de su dependencia y de las ansias de poseerlos si quiere pertenecer totalmente al divino Esposo”.

Quiero terminar con un soneto del poeta mejicano de hoy día llamado


María José Rojo (pone María antes de José en su nombre), que se titula:

VOCACIÓN

Contigo se ha cruzado mi mirada,
allá, cuando pasaste en mi sendero,
dejé barcas y redes, fui ligero
fascinado en la voz de tu llamada.
Seguro ya en tu amor, corro sin nada,
cantando al viento, libre..., sólo quiero
ser de tu Luz testigo, ser lucero;
y dejar a tus pies mi alma sellada.
Bendedir, perdonar y dar la vida.
Con María anunciar tus maravillas.
Ser ofrenda de amor, beber tu suerte.
Hazme ser corazón, llama encendida,
mano abierta que arroja semillas...
y dormir en tus brazos para verte. 

 

j.v.c.

 

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