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Trigésimo primer domingo del tiempo ordinario (A)

5 de noviembre de 2017

TEXTOS BIBLICOS PARA LA LITURGIA EUCARÍSTICA

Ser portadores del mensaje de Jesús no es sólo propagar su Palabra, sino encarnarla en la misma vida. Porque los fariseos no viven lo que predican, Jesús los critica. Pablo, por el contrario, es consciente de las exigencias de su misión tanto en su predicación como en su vida. Hacer lo que uno dice: éste es el lema del apóstol, del cristiano.
 

ORACION

Oh Dios, Padre nuestro, sin tu gracia no podemos rendirte culto con un corazón sumiso. A todos cuantos ante ti nos sentimos igualmente pequeños e impotentes, haznos gustar la alegría de vivir en hermandad gustando siempre de tu paternidad. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén
 

PRIMERA LECTURA: Ml 1:14-22; 2,8-10

Malaquías pronuncia palabras muy duras contra los que constituidos en autoridad religiosa, deberían ayudar a los hombres a entrar en contacto con Dios, pero contribuyen, más bien, a que se alejen de él. Estas palabras sirven de fondo a las del evangelio de hoy. 

 

SALMO RESPONSORIAL: Sal 131:1,2,3

R/ GUARDA MI ALMA EN LA PAZ, JUNTO A TI SEÑOR.

  1. Señor, mi corazón no es engreído
    Ni mis ojos altaneros:
    No he tomado un camino de grandezas
    Ni de prodigios que me superaran. R/
     
  2. Al contrario, tranquila y en silencio
    He mantenido mi alma,
    Como un niño saciado que se aprieta a su madre;
    Mi alma es mi nada reclama. R/
     
  3. ¡Que Israel cuente con el Señor
    Desde ahora y para siempre! R/

 

SEGUNDA LECTURA: 1 Ts 2:7-9, 13

El apóstol habla de lo que ama y de lo que espera y da ejemplo con su vida porque ama y espera. Palabra y acción fueron y deben ser siempre las columnas del apostolado.

 

Aleluya Mt. 23:9,10

Aleluya, aleluya.
Uno solo es vuestro Padre, el del cielo; uno solo es vuestro Maestro, Cristo. Aleluya

 

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO Mt 22:15-21

Jesús no critica la debilidad sino la hipocresía, El pecado de hipocresía del fariseo, del “apóstol” es que no busca la voluntad de Dios sino que se busca a sí mismo. 

 

5 de noviembre: Domingo 31 del tiempo ordinario

TEMA: “UNO SOLO ES VUESTRO MAESTRO”

 

El centro del evangelio de este domingo es esa expresión de Jesús que se nos dice a todos sus discípulos: “Uno solo es vuestro maestro”. Sí, solo Jesucristo es nuestro Maestro de vida. Porque hace lo que dice, no es como un hipócrita fariseo. Jesús es el “Rabí” o maestro que nos llama, que nos comunica su sabiduría. Lo mismo que a los Apóstoles, nos llama para que “estemos con él”, oremos a Dios Padre por medio de él, dialoguemos con él, consultémosle, busquemos su consolación, le comuniquemos nuestros deseos, preocupaciones, temores, alegrías, todo. Jesús es, como él dice, “el camino, que lleva a la verdad y la vida”.


  Jesús es el Maestro que lava los pies de sus discípulos...para que aprendamos nosotros a servirnos unos a otros, y a perdonarnos mutuamente...Queremos hacer nuestra la petición de S. Agustín: “Que te conozca, y que me conozca”...Conocerle, para saber cómo debemos conocernos, admitirnos mutuamente. Que Jesús nos “amaestre”, nos haga “verdaderos discípulos suyos”.


  Ese estilo de Jesús, es también el de San Pablo, tal como aparece en la segunda lectura de hoy, de su primera carta a los cristianos de Tesalónica:


“Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos”... ¿Nos parece una actitud como un fenómeno excepcional? Lo mismo se dirá de una persona que lleve en el rostro una sonrisa, actúe con naturalidad, se manifieste humana en medio de la gente, diga una palabra sincera, se haga entender por todos, no se avergüence de tener un corazón y hasta lágrimas...


  San Pascasio Radberto (785-865) en un sermón sobre este evangelio dice:

Quien se humilla será ensalzado. Cristo no solo encargó a los discípulos no dejarse llamar maestros y no querer ocupar los primeros puestos en los banquetes ni aspirar a otros honores, sino que él mismo dio en su persona ejemplo de ello y es modelo de toda humildad. Aunque el nombre de Maestro no le corresponde por complacencia, sino por derecho de naturaleza, porque todo subsiste en él y para él, por su encarnación nos ha comunicado una enseñanza que nos conduce a todos a la verdadera vida y nos ha reconciliado con Dios. Igual que nos dijo: “no aspiréis a honores, no dejéis que os llamen maestros, también dijo: “Yo no vivo preocupado por mi honor. Hay uno que se preocupa de eso. Fijad vuestra mirada en mí, el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por todos”. 


  Termino con un soneto de Juan de Contreras y López de Ayala (Marqués de Lozoya) que dice:


¿Quién me dará, Señor, llegar a hablarte
en la dulce penumbra, sin testigo,
como el amigo fiel con el amigo
alegremente y sin temor departe?

Y sólo por Ti te amé, y llegué a amarte
olvidado de premio y de castigo;
y embebecido con estar contigo,
del todo me perdiera por hallarte.

¡Oh, con cuánta verdad veré ese día
la nada de las cosas, y cuán graves
aquellos lazos que me impiden verte!

¡Háblame ya, Señor, como Tú sabes,
y sufriré el dolor con alegría
y llegaré sin miedo hasta la muerte!
 

j.v.c.

 

 
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