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Ascensión del Señor

 

28 de mayo de 2017

TEXTOS BIBLICOS PARA LA LITURGIA EUCARÍSTICA

La Ascensión forma parte del misterio pascual de Cristo. Cristo se elevó al cielo y volvió al Padre para sentarse a su derecha. El misterio da lugar a un nuevo tipo de presencia vinculado al misterio de la Iglesia y a la acción del creyente.

PRIMERA LECTURA: Hch 1:1-11

Jesús resucitado asciende a los cielos en presencia de los apóstoles. A nosotros, como a los apóstoles, se nos recuerda que debemos continuar la obra que Cristo comenzó. Esa es nuestra tarea hasta que él vuelva.

SALMO RESPONSORIAL: Sal. 66:1-2, 4, 5, 9, 16-17

R/ DIOS ASCIENDE ENTRE ACLAMACIONES, EL SEÑOR, AL SON DE TROMPETAS.

  1. ¡Todos los pueblos, aplaudan;
    Aclamen a Dios con gritos de alegría!
    Porque el Señor es grande y temible,
    Es el rey de toda la tierra. R/
     
  2. Dios asciende entre aclamaciones,
    El Señor, al sonido de las trompetas:
    ¡Toquen para Dios, toquen;
    Toquen para nuestro rey, toquen! R/
     
  3. Porque Dios es el rey de toda la tierra:
    ¡toquen con destreza!
    Dios reina sobre las naciones,
    Dios se sienta en su santo trono. R/


SEGUNDA LECTURA: Ef 1:17-23

Todo cristiano necesita la ayuda de Dios para trabajar por el reino de Cristo en la tierra sin olvidarse de la gloria que le aguarda en el cielo. Eso es lo que el apóstol pide para la comunidad de Efeso y para todos los cristianos del mundo.

Aleluya Mt 28:19,20

Id y haced discípulos de todos los pueblos, dice el Señor. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Aleluya

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO Mt 28:16-20

Escuchemos nuevamente el relato de la ascensión del Señor y pidámosle fuerza para continuar su obra salvadora allí donde nos encontremos.


ASCENSIÓN DEL SEÑOR

TEMA: SE FUE ELEVANDO A LA VISTA DE SUS APÓSTOLES

”Entre voces de júbilo Dios asciende a su trono”. Estas palabras de la liturgia de hoy nos introducen en la solemnidad de la Ascensión del Señor. Revivimos el momento en que Cristo, cumplida su misión terrena, vuelve al Padre.


En realidad, Jesús resucitado no deja definitivamente a sus discípulos; más bien, empieza un nuevo tipo de relación con ellos. Aunque desde el punto de vista físico y terreno ya no está presente como antes, en realidad su presencia invisible se intensifica, alcanzando una profundidad y una extensión absolutamente nuevas.


Gracias a la acción del Espíritu Santo prometido, Jesús estará presente donde enseñó a los discípulos a reconocerlo: Jesús estará presente en la palabra del Evangelio, en los sacramentos y en la Iglesia, principalmente en los más pobres y desposeídos. Allí tenemos que reconocerlo, allí será el lugar del encuentro con Dios. Cada vez que yo escuche el Evangelio estaré atento para encontrarme con Jesús, cada vez que participe o celebre un sacramento, principalmente en la Misa o en la confesión, estaré muy atento para encontrarme con Él. La Misa se convertirá entonces, en un lugar privilegiado para encontrarme con Dios, para escuchar sus enseñanzas para alimentarme de Él y quedar fortalecido. La confesión será el lugar del encuentro con Dios donde experimentaré su perdón y su misericordia y donde recibiré una penitencia medicinal que me ayude a mejorar. Cada vez que me deje conducir por el Espíritu que habita en mí, desde el día de mi bautismo, lo reconoceré en cada hermano que necesita de mí, personalmente.

Esta Solemnidad de la Ascensión de Jesús al cielo, nos recuerda dos cosas importantes:
Primero: El destino último de todo ser humano se encuentra en el cielo y no la tierra: Por ello, mantengamos los pies bien puestos en la tierra, pero la mirada y sobre todo el corazón en el cielo en donde está aquel que es nuestro Pastor, esperamos estar aquellos que formamos su rebaño.
Segundo: Se nos recuerda que Jesús al ascender al cielo nos deja una misión, ser sus testigos y nos dice: Vayan pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir con él en el crecimiento del reino de Dios en medio de los hombres. Nosotros estamos llamados a ser testigos de Jesucristo, de su Evangelio, de sus enseñanzas, en medio de un mundo que tiende a relativizar la verdad, el bien y la bondad.
Terminemos esta reflexión recordando que la Solemnidad de la Ascensión de Cristo al cielo nos invita a tener un nuevo tipo de relación con Cristo, porque ya no tenemos sus presencia visible aquí en la tierra, por lo tanto debemos tener una relación más profunda y más viva que nos lleve a descubrir su presencia en el Evangelio, en la Santa Misa, en el Sacramento de la Confesión y en todo hermano que nos necesita. Y por último, a descubrir que estamos llamados a ser testigos de Cristo en el corazón del mundo y de la sociedad; pero principalmente en nuestra familia, porque ella debe ser el recinto privilegiado de desarrollo, de crecimiento, de proclamación y formación de valores por excelencia. (A.L.R)

 

LA ASENCIÓN DEL SEÑOR

Cristo, el Ungido, sube al cielo,
deja al mundo en su paz, su cercanía,
en cuerpo y sangre está en la Eucaristía
y es el sustento del piadoso anhelo.

Arrastra con la estela de su vuelo
la esclavitud y la melancolía,
recuperan los seres la alegría,
convierte en esperanza el desconsuelo.

Por milagro de amor se da cautivo
en el pan y en el vino consagrados;
es el legado de su despedida.

Por su entrega total bajo el olivo
enraíza en desiertos rescatados
y es el Camino, la Verdad, la Vida.
(Emma-Margarita R. A.-Valdés)
 

 

 
 
 
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