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La Natividad Del Señor

 

25 de Diciembre de 2020

CITAS BIBLICAS PARA LA LITURGIA

La misa de hoy nos acerca a lo profundo del misterio. La encarnación tiene una misión universal con beneficios que no se restringen a un solo pueblo. Pablo nos anuncia las etapas de la salvación que llegan hasta la Palabra de Dios humanizada, a ese misterio del Verbo divino que se hizo carne y acampó entre nosotros.

 

ORACION

Concede, Señor todopoderoso, a los que vivimos inmersos en la luz de tu Palabra, hecha carne, que resplandezca en nuestras obras la fe que haces brillar en nuestro espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA: Is 52:7-10

Los confines de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios”, es la exclamación jubilosa del profeta. Y es también una invitación a todos los creyentes a proclamar y vivir la salvación que nos trae Jesús nuestro Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL: Sal 98:1-2,3,5

R/LOS CONFINES DE LA TIERRA
HAN CONTEMPLADO LA VICTORIA DE NUESTRO DIOS

Entonen al Señor un canto nuevo,
pues ha hecho maravillas;
la salvación provino de su diestra,
de su brazo de santidad. R/

El Señor dio a conocer su salvación,
hizo ver a los paganos su justicia,
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/

Todos, hasta los confines del mundo,
han visto la salvación de nuestro Dios.
¡Aclamen al Señor, toda la tierra,
estallen en gritos de alegría! R/
 

¡Canten con la cítara al Señor,
con la cítara y al son de la salmodia,
al son de la trompeta y del cuerno
aclamen el paso del Rey, el Señor! R/


SEGUNDA LECTURA: Hb 1:1-6

Jesús es la palabra que Dios dirige a cada uno de nosotros. Pidamos la gracia de no dejarnos engañar por otras voces sino escuchar y seguir fielmente la voz de nuestro Buen Pastor.

 

ACLAMACION DEL EVANGELIO

Aleluya, aleluya. Nos ha amanecido un día sagrado: venid, naciones, adorad al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra. Aleluya.
Os traigo la buena noticia: nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Aleluya.

 

EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN: Jn 1:1-18 1:1-5,9-14

La Palabra de Dios se hace hombre en Jesús: Luz para los que quieren ver; vida para los que quieran vivir; Sacramento de Dios para todos los que quieran creer.


TEMA: “UN NIÑO NOS HA NACIDO”

 

A pesar de los esfuerzos de muchos hoy día por secularizar las fiestas navideñas, veintiún siglos de cristianismo han calado muy hondo para que en unos años pueda vaciarse de contenido la Natividad del Señor. Pero, más que la descristianización navideña de los laicistas, nos importa evitar su frivolización por parte de los creyentes. ¿Qué debe significar para nosotros la conmemoración anual y el recuerdo permanente del nacimiento de Jesucristo?

En primer lugar, es volver a ser niño.

El célebre violinista Yehudi Menuhin, que tuvo su primer concierto en San Francisco (EE.UU.) cuando apenas tenía siete años, cuando ya andaba por los setenta confesaba cándidamente: “Yo era viejo de niño y soy niño de viejo”. Esta sí que es una conquista (o un don).

- Sí, quisiera permanecer niño, continuando - es más, recomenzando - a creer que los regalos no son de los padres y amigos, sino que los traes tú, Jesús. la paz, la alegría, la buena voluntad, la fraternidad y la justicia entre los hombres, lo espero de ti, porque no pueden venir de otra parte.

Querido niño Jesús, me atrevo a expresarte mis deseos. Quisiera recuperar la ingenuidad, la confianza, la esperanza, la espontaneidad, la poesía, el canto, la risa, la naturalidad.

La Navidad es, precisamente, esperar esos dones. Pero no de un modo pasivo. La Navidad no es un punto de llegada, sino de partida. El momento decisivo para los pastores y los Reyes Magos es el de que han vuelto a “partir”. La Navidad es un acontecimiento dinámico, es algo que nos incita a partir en búsqueda, algo que debe venir: por-venir.

La Navidad es también: tener las puertas abiertas de par en par.

La primera en hacerlo es la de la madre: María desde que dice: Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. En la posada de Belén María y José se encontraron con las puertas cerradas. El niño Jesús, el Hijo de Dios, cuando vino al mundo y se presentó no como un amo, sino como un mendigo divino a las puertas de los hombres, se encontró con esas puertas cerradas, que los hombres no han entendido que ha venido para dar y se pone a la espera de que se las abran. Comenzó el tiempo de la paciencia de Dios. Por eso se va a nacer fuera, a nacer en una cueva. Por eso el evangelista san Juan dice: “Al mundo vino y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció. Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron” (Juan 1, 10-11).

 

Qué bien lo expresaba S. Juan de la Cruz, poniéndolo en el corazón de María: Y la Madre estaba en pasmo

de que tal trueque veía:
el llanto del hombre en Dios
y en el hombre la alegría;
lo cual del uno y del otro,
tan ajeno ser solía.

San Romano el Cantor (autor medieval) en uno de sus “Himnos” dice:

La Palabra era Dios... y la Palabra se hizo carne

Pastores, escuchad el sonido de la trompeta. El Logos es engendrado, Dios se manifiesta. Hijas de reyes, entrad en la alegría de la Madre de Dios. Pueblos, digamos: “Gloria a ti, bienaventurado Dios, nuestro recién nacido.”

La Virgen, sin conocer a varón alguno, ha dado a luz a la Alegría. La tristeza del antepasado, por siempre ha sido suprimida. El Increado nace. El Inmenso se hace sitio. Hoy se manifiesta la gracia, hoy el extravío ha sido debilitado. Pueblos digamos: “Gloria a ti, bienaventurado Dios, nuestro recién nacido”.

Pastores, cantad al Señor en Belén, el que rescata al mundo, y es desligada la maldición de Eva por el que ha nacido de la Virgen. Aplaudamos ahora con gritos de júbilo, organicemos un coro angélico, porque el Señor ha nacido de María, la Virgen, para levantar a los caídos y enderezar a los postrados, que exclaman con fe: “Gloria a ti, bienaventurado Dios, nuestro recién nacido”.

Se ha encarnado el Autor de la ley sometido a la Ley. El Hijo eterno ha sido engendrado en una Virgen. El Artífice de todo se ha reclinado en un pesebre. El engendrado por el Padre sin una madre, ha nacido de una Virgen sin un padre. Pueblos, exclamemos: “Gloria a ti bienaventurado Dios, nuestro recién nacido”.

En realidad, ahora la alegría ha dado a luz en una gruta. Hoy los coros de los incorpóreos se alegran. Todas las naciones cantan a la Virgen pura, porque hoy da a luz al Salvador, hoy baila el abuelo (Adán). Pueblos, digamos: “Gloria a ti, bienaventurado Dios, nuestro recién nacido”.

Termino con una poesía de Lope de Vega (1562-1635) titulada:


¿Llora o ríe?

El Niño que tiembla ahora,
a fe, Virgen, que él se críe,
porque de manera llora
que parece que se ríe.
Tiene este niño sagrado
tanta gracia en el llorar,
que a fe que se ha de criar
para valiente soldado.
Yo os juro que él desafíe
a más de cuatro, Señora,
porque de manera llora
que parece que se ríe.
Quien tiene gracia en llorar,
bien muestra que a hacerla viene
de las muchas que en si tiene,
pues la comienza a mostrar.
No hay hombre que de Él no fíe
lo que ha de ser desde ahora,
porque de manera llora
que parece que se ríe.

j.v.c.
 

 

 

 

 
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