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A partir del 21 de Junio y hasta nuevo aviso, todos aquellos que deseen participar en la misa dominical, deben inscribirse cada semana:

Por favor lean las INDICACIONES para tal efecto, publicadas en la página Web 

Sexto Domingo De Pascua

 

17 de MAYO de 2020

TEXTOS BIBLICOS PARA LA LITURGIA EUCARÍSTICA

Jesús, vuelto al Padre, no dejará solos a los creyentes. Permanecerá entre ellos de una forma nueva, por medio del Espíritu. El mismo lo comunicará a la Iglesia mediante el ministerio de los apóstoles para que cada cristiano de razón de su esperanza y pueda soportar la cruz que conlleva el ser fiel a la vocación.

 

ORACION

Oh Dios, misericordioso y compasivo, tu Hijo Jesús prometió a sus discípulos en la Ultima Cena: “No los dejaré huérfanos”. Concédenos la gracia de vivir siempre con Cristo y de estar sostenidos en toda circunstancia, por el Espíritu Santo, nuestra ayuda. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen

 

 

PRIMERA LECTURA: Hch 8:5-8, 14-17

El pasaje de los Hechos de los Apóstoles que vamos a leer nos habla de la misión del apóstol Felipe entre los samaritanos. Pidamos al Señor que nos regale una fe y un deseo tan grande de predicar el evangelio como el que tenían los primeros cristianos.

 

 

SALMO RESPONSORIAL: Sal 66:1-2, 4, 5, 9, 16-17

R/ ACLAMA AL SEÑOR. TIERRA ENTERA

 

  1. ¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡
    Canten la gloria de su Nombre! 
Tribútenle una alabanza gloriosa,

    digan al Señor: «¡Qué admirables son tus obras!» /R

     
  2. Toda la tierra se postra ante ti,
    y canta en tu honor, en honor de tu Nombre.

    Vengan a ver las obras del Señor, 

    las cosas admirables que hizo por los hombres. /R
     
  3. El convirtió el Mar en tierra firme, 

    a pie atravesaron el Río. 

    Por eso, alegrémonos en él,

    que gobierna eternamente con su fuerza. /R
     
  4. Los que temen al Señor, vengan a escuchar,
    
yo les contaré lo que hizo por mí:

    Bendito sea Dios, 
que no rechazó mi oración 
ni apartó de mí su misericordia. /R

 


SEGUNDA LECTURA: 1p 3:15-18

La lucha contra el pecado llevó a Cristo a la cruz. También los discípulos encontrarán hostilidad y persecución La fidelidad a la fe en la prueba y el sufrimiento nos hace imitadores de Jesús y colaboradores en su obra de salvación.

 

ACLAMACION DEL EVANGELIO Jn 14:23

Aleluya, aleluya. Si alguno me ama guardará mi palabra, dice el Señor, y mi Padre lo amará y vendremos a él

 

EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN Jn 14:15-21

Antes de su despedida, Cristo promete a los discípulos la compañía del Espíritu Santo. Las obras que nacen de ese Espíritu son las que atestiguan la presencia de Cristo en nuestra vida.

 

TEMA: " PARA MI VIVIR ES CRISTO "

Mucho se ha escrito sobre “la esencia del cristianismo”, a nivel teórico. Y mucho pluralismo existe sobre “la esencia cristiana”, a nivel práctico. ¿Hay algún medio infalible para saber cuál es el genuino ser y obrar cristiano? La respuesta de San Pablo nos dice que cristianismo no es una ideología, sino la adhesión a una persona: “Para mí vivir es Cristo”. Y el mismo apóstol nos enseña que la praxis cristiana consiste en vivir a Cristo: “Vivo yo; no soy yo, es Cristo quien vive en mí”.


Sí, ser cristiano es mantener una relación de conocimiento y amor personal con Jesús resucitado, vivo actualmente. Significa fomentar una identificación vital con su manera de ser: “Tened en vosotros los mismos sentimientos de Cristo Jesús. En el evangelio de hoy, fragmento del “discurso del adiós”, Jesús mismo nos expone las pruebas que garantizan nuestra adhesión a su persona, y que consisten en nuestra adhesión a su persona, y que consisten en una experiencia interior y en una práctica exterior.


La demostración experimental de nuestro amor a Cristo está en el sentimiento interno del amor de Cristo: “Al que me ama, yo también lo amaré y me manifestaré a él”. Cuando Jesús está realmente en nuestro corazón, resuena con un eco inconfundible lao voz de su presencia. Y como “el amor expulsa el temor”, es granaría de amar a Cristo el no temerle.


Pero Jesús nos confirma la revelación interior de su voz de otra forma: por la presencia en nosotros del “Espíritu de la verdad”. El que ama a Jesús experimenta la vivencia de su Espíritu: “Vosotros lo conocéis, porque vive en vosotros y está en vosotros”. Esta sintonía con el Espíritu de Jesús es inviable al increyente, “porque no lo ve ni lo conoce”; pero los que están en onda con Cristo y sus cosas sienten el Espíritu que les revela el amor de Cristo.


Pero si no resulta visible esta doble garantía interior de nuestra adhesión a Cristo, el mismo Jesús nos ofrece una prueba exterior más mensurable: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”. “El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama”. Amar a Cristo es aceptar teórica y prácticamente sus preceptos. Ahora bien, “éste es mi mandamiento: que os améis entre vosotros como yo os he amado”. Amar a Jesús es amar a los demás como Él nos ama a todos. Salir de nuestro egoísmo, buscando como Jesús el bien completo del hombre, espiritual y material, amando al estilo de Jesús, en el hogar, en el trabajo y en la vida social, repartiendo el tiempo, las cualidades, la compañía, el consuelo, la vía gota a gota, comunicando nuestra fe, esperanza y amor.


Termino con una poesía del granadino Rafael Alfaro (1930-2014):

YO SÉ QUE ESTÁS AQUÍ

Aquí, Señor, yo sé que estás aquí,
en los cuatro rincones de esta sala,
en el centro, en el aire suspendido
como lámpara inmóvil, invisible.
Oigo palabras tuyas. Están cerca
tus labios y me besas por la sombra
tenaz. Eres palabra hundida dentro.
Oigo tu pulso claro por mi oscura
sangre. Yo sé que estás aquí, Señor.
Yo sé que estás. Y que una noche,
cuando menos lo espere,
darás luz y encenderás tu lámpara.
Yo sé que estás aquí, Señor.
Yo sé que estás.

j.v.c.


 

 

 

 

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