Segundo Domingo De Pascua / Divina Misericordia

19 de ABRIL de 2020

 

TEXTOS BIBLICOS PARA LA LITURGIA EUCARÍSTICA

La experiencia de las diversas apariciones de Cristo lleva a los primeros discípulos a una solidaridad mutua y al testimonio en sus propias Vidas. La experiencia del cristiano de todos los tiempos es la experiencia del amor del Padre, y por ese amor recibimos la fe, nacemos de nuevo y brota la esperanza y el gozo. La vida cristiana de antes y de ahora es: Fe y Comunión.

ORACION

 

Dios de misericordia infinita, que reanimas la fe de tu pueblo con el retorno anual de las fiestas pascuales, acrecienta en nosotros los dones de tu gracia, para que comprendamos mejor la inestimable riqueza del bautismo que nos ha purificado, del espíritu que nos ha hecho renacer y de la sangre que nos ha redimido. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen


PRIMERA LECTURA: Hch 2:42-47

La lectura de los Hechos de los Apóstoles nos habla de la vida de los primeros cristianos. Se trata de una comunidad que no se olvida de rezar y compartir la eucaristía. Una comunidad en la que la ley fundamental es la generosidad y el estado habitual el gozo y la paz. Mirando a los primeros cristianos somos invitados a vivir del mismo modo.


SALMO RESPONSORIAL: Sal 118:1-2,16-17,22-23

R/ DAD GRACIAS AL SEÑOR PORQUE ES BUENO, PORQUE ES ETERNA SU MISERICORDIA

 

  1. Dad gracias al Señor porque es bueno,

    porque es eterna su misericordia.

    Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia. R/.

     
  2. «La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa».

    No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor. R/.

     
  3. La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.

    Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente. R/.


SEGUNDA LECTURA: 1p 1:3-9

Jesucristo Resucitado no es solamente la meta de todo cristiano, sino también nuestro compañero de camino. Su Espíritu nos anima a dejar atrás nuestros pecados y a caminar con firmeza hacia la santidad.


ACLAMACION DEL EVANGELIO Jn 20:29

Aleluya, aleluya. Porque me has visto, Tomás, has creído –dice el Señor- Paz a vosotros. Dichosos los que crean sin haber visto. Aleluya


EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN Jn 20:19-31

Jesús resucitado se hace presente en medio de una comunidad que tiene cerradas las puertas de la casa y de la esperanza. También hoy, en medio de tantos problemas y de tanta violencia Jesús resucitado nos invita a salir de nuestra desesperanza e incredulidad y nos hace testigos de la resurrección.


Tema: "Centrar Nuestra Mirada En Jesús”


La figura de Tomás, el apóstol de la duda nos hace perder de vista al auténtico protagonista de este evangelio y de todos los evangelios de estos domingos: el Resucitado. Centrarnos en Tomás nos lleva a reflexionar una vez más sobre nuestras actitudes, sobre el peso de nuestra fe en nuestra vida. Sin embargo, eso no es lo mejor que podemos hacer durante estos domingos. Pascua no es tiempo de centrarnos en nosotros mismos sino de levantar los ojos y ver al resucitado, de dejar que su presencia y sus palabras nos lleguen al corazón. 

Lo primero que hoy Jesús ofrece a los atemorizados discípulos es un mensaje de paz (¡qué bueno para estos tiempos de turbulencia!). El mensaje sigue siendo el mismo que Jesús había predicado cuando, caminando por los montes de Galilea les había hablado del Reino. La paz que les desea Jesús es el fruto de la presencia poderosa de Dios. Con la Resurrección de Jesús ha comenzado la nueva y definitiva etapa de la historia. El Reino ya está aquí. Si se sienten perseguidos y atemorizados, si nos sentimos nosotros de esa manera, no hay razón para ello. La paz de Dios está con nosotros. 

Pero hay un segundo paso. Jesús no les da la paz para que se queden con ella, felices y encerrados en su casa. La paz no es un regalo que se meta en una caja fuerte, no vaya a ser que se estropee. A los que estaban atemorizados, les pide que salgan y prediquen y den testimonio de lo que han visto y oído: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. La fuerza del Espíritu de Jesús les acompaña en esa misión, que es misión universal, que no conoce fronteras, que es para todos los pueblos, razas y naciones. 

Es importante centrar nuestra mirada en Jesús durante estos domingos de Pascua. Y sentir que Jesús nos devuelve la mirada y en el mismo viaje nos envía a ser sus testigos. Ser luz del mundo y sal de la tierra es la misión del cristiano. Y ni la luz está puesta para ser escondida ni la sal sirve para nada si se vuelve sosa. Ser cristiano es volverse a los hermanos, cercanos y lejanos, y regalarles la mirada con que nos mira Jesús. 

La fe, la experiencia de haberse encontrado con el Resucitado, no es nunca algo que nos deje exactamente igual que antes. La fe nos transforma, nos cambia, nos obliga a salir de nosotros mismos, nos obliga a comunicar a otros lo que vivimos. La fe nos hace entrar en un dinamismo de relación que nos lleva a reconocer a los otros como hermanos y hermanas con los que compartir la experiencia de la fe, la experiencia de que el Reino ha empezado ya en Jesús y de que en él se abre una nueva esperanza para la humanidad.