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A partir del 21 de Junio y hasta nuevo aviso, todos aquellos que deseen participar en la misa dominical, deben inscribirse cada semana:

Por favor lean las INDICACIONES para tal efecto, publicadas en la página Web 

Quinto Domingo De Cuaresma

29 de marzo de 2020

 

TEXTOS BIBLICOS PARA LA LITURGIA EUCARÍSTICA

Se acerca la Pascua, y con ella, el bautizo de los nuevos cristianos. La Iglesia con el profeta, proclama una nueva vida para ellos, les da el mensaje de Cristo: “Yo soy la resurrección y la vida”, y les da el ejemplo de la resurrección de Lázaro como un anticipo de la de Cristo y la de todos los que creen en él.

 

ORACION

Oh Dios, misericordioso y compasivo, que en tu amor sin medida hacia todos los hombres y por medio de Jesucristo, nos salvaste de la muerte,, llena y renueva a tu iglesia, unida a los que en esta cuaresma se preparan para recibir el bautismo, con la alegría de una vida nueva Por Jesucristo nuestro Señor. Amen


PRIMERA LECTURA: Ez 37:12-14

El profeta Ezequiel compara la situación política s su pueblo con la muerte. Dios es la esperanza de la reconstrucción nacional y, por sobre todas las cosas, aquel que puede reconstruir nuestras vidas y nuestros corazones..

 

SALMO RESPONSORIAL: Sal 129,1-2.3-4ab.4c-6.7-8

R/ DEL SEÑOR VIENE LA MISERICORDIA, LA REDENCIÓN COPIOSA

  1. Desde lo hondo a ti grito, Señor; 

    Señor, escucha mi voz, 

    estén tus oídos atentos 
a la voz de mi súplica /R
     
  2. Si llevas cuentas de los delitos,
    Señor, 
¿quién podrá resistir? 

    Pero de ti procede el perdón, 
y así infundes respeto. /R
     
  3. Mi alma espera en el Señor, 

    espera en su palabra; 
mi alma aguarda al Señor, 

    más que el centinela la aurora. 

    Aguarde Israel al Señor, 
como el centinela la aurora. /R


SEGUNDA LECTURA: Rom 8:8-11

Jesús es la vida. Seguir sus pasos significa vivir plenamente y recibir además la promesa de la resurrección eterna.

 

ACLAMACION DEL EVANGELIO Jn 11:25,26

Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor, el que cree en mí no morirá para siempre.

 

EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN Jn 11:1-45

Jesús es la vida que vence la muerte. No hay ningún sepulcro del cual el Señor no pueda rescatarnos. La única condición es que creamos en él y en él depositemos nuestra esperanza..


TEMA: "De la muerte a la Vida"

La cuestión que hoy nos podemos plantear es la siguiente: ¿De qué se murió Lázaro? Si el domingo pasado, la lectura del Evangelio nos hablaba del ciego de nacimiento y nos hacía pensar que el ciego no lo era sólo en el sentido físico, sino que tampoco podía ver la verdad que es Jesús, hoy podemos pensar que la muerte que afecta a Lázaro es también algo diferente de la muerte física. 

Lázaro, se dice al principio de la lectura, está enfermo. Pero, para Jesús, esa enfermedad no terminará en muerte, sino que servirá para dar gloria a Dios. Ahí está la clave del mensaje de Jesús para nosotros: no estamos enfermos de muerte. O, mejor dicho, la muerte no es mortal de necesidad. Sobre todo, cuando Jesús está por medio. Entonces se impone una fuerza mayor, una fuerza más fuerte que la muerte, una fuerza capaz de decir “Quitad la losa” a pesar del hedor del que lleva cuatro días enterrado, una fuerza capaz de gritar “Lázaro, ven afuera”. Es la fuerza de Jesús, el que dice de sí mismo que “es la resurrección y la vida”. 

Necesitamos leer con atención este relato y dejar que sus palabras, las de Jesús, nos lleguen al corazón. Porque sabemos que estamos enfermos de muerte. Somos muy conscientes de que el orgullo, la envidia, el deseo de independencia, el desprecio, y tantos otros virus afectan a nuestro ser y nos van matando poco a poco. Después de tantos años de ciencia e investigación, todavía no tenemos unas medicinas que curen de verdad esas enfermedades, que nos matan en vida. Terminamos viviendo una muerte-vida que no lleva a ningún lugar. Nos enroscamos en nosotros mismos y nos alejamos del que es la fuente de la vida.

Jesús nos invita a salir de la cueva, de la fosa, en que nos hemos metido nosotros mismos. Nos invita a reconocer que no tenemos fuerzas para salir nosotros solos. Nos tiende la mano y nos saca a la luz –también dijo “Yo soy la luz del mundo” (Jn 12,1)–. Y aunque al principio no podemos caminar bien porque las vendas nos lo impiden, enseguida descubrimos, si nos atrevemos a salir, que él, Jesús, es el sol que más calienta, que da gusto estar a su lado, que es el pan que da la vida, que él es la vid y nosotros los sarmientos.

Jesús realiza así la antigua promesa de sacar al pueblo de sus sepulcros y de darnos una tierra donde vivir para siempre (primera lectura). En Jesús vivimos ya según el Espíritu. La fuerza del pecado que nos mata ya no puede nada contra nosotros. Jesús es el vencedor del pecado y de la muerte (segunda lectura). 

 

Para la reflexión

¿Cuáles son las enfermedades del espíritu que me matan?
¿En mi familia? ¿Con los amigos? ¿En el trabajo?
¿Creo de verdad que Jesús me llama del sepulcro y me da la vida?
¿Quiero salir del sepulcro o sólo es algo que digo con los labios, pero no con el corazón?

 

 

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